N. de la T.
Traducción y otros animales
Imagen de Karolina Grabowska en Pixabay

¡Dulce Navidad y dulces de Navidad!

Winter is coming, como diría Tyrion Lannister. Y con el invierno, llegan las Navidades. Época de bebidas calientes, comidas opíparas, desate en general y reuniones en particular (amenizadas con dulces de Navidad).

El año pasado os trajimos formas de atraer la buena suerte para el año nuevo. Este año seguimos hablando de tradiciones, pero culinarias. Vuelven los guisos de Navidad, los turrones y el cava, las 12 uvas, el chocolate con churros y el roscón de Reyes. ¿Gustas?

Menú tradicional

No hay mesa navideña que no disponga de un cordero asado o de una pularda. De un besugo o de un cochinillo. Entre los clásicos destacan en un lugar de honor el caldo navideño, los canelones, el pavo o los langostinos. Sin embargo, las tendencias y los cambios sociales afectan irremediablemente a la comida. Si a finales del siglo pasado el marisco (y en especial el langostino) se hacía un hueco en las mesas como signo de bonanza económica, actualmente van disminuyendo los guisos y las recetas que implican muchas horas o incluso varios días de cocinado.

Disfrutar de una gastronomía tan rica hace que en cada región tengan su plato o platos típicos de fiestas. Los gallegos el marisco y el bacalao, los catalanes la escudella y su carn d’olla o los castellanos el cochinillo. Pero si hay un aspecto de nuestra gastronomía en el que aflora la diversidad nacional es el de los dulces de Navidad. Y merecen un capítulo aparte.

Dulces de NavidadDulces de Navidad

Pensar en dulces es pensar en azúcar, pero no siempre ha sido así. Los dulces de Navidad también van muy asociados a especias como la canela, el jengibre o el clavo. Aparecen en la mayoría de los dulces que han llegado hasta nuestros días, propios de una época en la que no se disponía de azúcar para cocinar. Lo más próximo que podía encontrarse (no siempre al alcance de cualquiera) era la miel.

Los árabes trajeron el azúcar a la península y, aunque se cultivó, los cristianos no lo empezaron a emplear hasta muchos siglos más tarde.

Turrón

Sin duda, nuestro dulce de Navidad por antonomasia. De origen árabe, la versión española del turrón se desarrolla durante la Edad Media. Así es como la primera constancia que se tiene es la palabra torrons, que aparece en el recetario de Sent Soví, del siglo XIV, en Valencia. De allí provienen los clásicos turrones de Alicante (duro) y de Jijona (blando). Sin olvidar la gran tradición que tienen el turrón de Agramunt (Lérida) y el guirlache.

Actualmente, también son muy populares el turrón de yema tostada, el de chocolate, el de trufa o el de coco. Por no mencionar la miríada de variedades de frutas y de licores que podemos encontrar en las estanterías de los supermercados.

Dulces de Navidad

Mantecados y polvorones

En el podio navideño, medalla de plata para los mantecados y los polvorones. Uno de los dulces navideños más humildes, compuesto a base de manteca, azúcar, almendra, harina y canela. Ingredientes básicos aparte, los hay de chocolate, limón, hojaldre o doble de canela.

El polvorón es un tipo de mantecado más pequeño cuyos ingredientes básicos son manteca, azúcar y harina, aunque también suele llevar almendra y canela. También difiere del mantecado en la forma, en muchas ocasiones alargada, y en la fina capa de harina que lo decora y que da origen al nombre del dulce. Los más famosos son los de Estepa, que dan trabajo a una gran parte de su comunidad.

Mazapán

Otro clásico navideño a base de almendra, azúcar y huevo. Y aunque mazapán y Toledo todo es uno, un postre tan antiguo lleva asociado numerosas teorías y leyendas acerca de su origen y su etimología.

Dulces de Navidad

Roscón de Reyes

Como colofón, después de haber comido turrones, tomado las uvas, brindado con cava y haber desayunado churros con chocolate, el día de Reyes entra en escena el roscón. Típico para desayunar o merendar en función del lugar. Relleno de mazapán, nata o crema, según gustos. Eso sí, quien encuentre el Rey debe ser coronado y quien encuentre el haba… ¡que pague!

Asimismo, entre los secundarios de lujo destacamos: barquillos, peladillas, panettone, roscos de vino, nevaditos, cordiales, hojaldrinas, galletas de jengibre, orejones y lo que surja. ¡Caramba!, tanto dulce me ha dado sed.

Dulces de NavidadVino caliente especiado

De esta bebida de vino caliente, difundida por las legiones romanas, encontramos recetas por toda Europa. Lógicamente, en cada lugar lo llaman de una manera distinta y la receta varía en algún extremo. Aquí tenéis la de la versión sueca (glögg), que tiene mucho predicamento en la actualidad. Es dulce, con naranja, canela, clavo y anís estrellado. Una bebida de lo más reconfortante, que en los países fríos se sirve durante todo el invierno.

Los abstemios pueden cambiar el vino por té y obtendrán un sabroso té de Navidad. Y para quienes desconfíen de tanto especierío les proponemos un buen chocolate a la taza.

Alcemos nuestras tazas y brindemos. ¡Ampersand os desea una dulce Navidad!

Dulces de Navidad

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