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Gastronomía I: la cocina japonesa más allá del sushi

Este verano, te proponemos viajar por el mundo a través del paladar. En esta primera entrada queremos ofrecerte una pequeña cata de cocina japonesa. Aunque algunos elementos de la cocina del país nipón son conocidos en todas partes, (como el sushi, el ramen, el matcha o té verde, el sake y la tempura), te queremos presentar platos no tan conocidos que encontrarás si viajas al país del sol naciente.

La base de la cocina japonesa es indiscutiblemente el arroz, que suelen combinar con verduras, pescado, marisco o carne. Siguiendo con esta premisa de éxito, el donburi (丼) o «bol de arroz» es uno de los platos más populares y asequibles de la gastronomía japonesa. Consiste en un bol de arroz blanco con varios ingredientes por encima. Hay muchas variedades de donburi, como por ejemplo el tendon (天丼) (con gambas o verduras con tempura) o el katsudon (カツ丼) (con tonkatsu, que es cerdo empanado, y también huevo y cebolla).

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Importaciones asimiladas a la cocina japonesa

De hecho, tanto la tempura (てんぷら) como el tonkatsu (トンカツ) son fruto de la primera apertura de Japón a occidente y la llegada de los primeros europeos durante la segunda mitad del siglo XVI. Se cree que son el producto de la combinación de las maneras de freír española, portuguesa y china.

Otro plato muy apreciado por los japoneses que tiene sus raíces fuera del archipiélago es el arroz con curry (karē raisu, カレーライス). Los ingleses introdujeron el curry en Japón a finales del siglo XIX, cuando la India estaba bajo control de la administración británica.

El bentō, la fiambrera japonesa

¿A quién no le hubiera gustado cuando era pequeño (y no tan pequeño) que sus padres le preparasen una fiambrera para comer fuera como esta?

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Fuente: JNTO

El bentō (弁当) es muy común en Japón, es la comida que tradicionalmente preparaban las madres para llevar a la escuela o al trabajo y se prepara en unas cajas especiales. Cuando el bentō va dirigido a niños y es muy elaborado, con las bolas de arroz u onigiri decoradas como personajes, se llama kyaraben (キャラ弁, character bentō). Los que se pueden comprar en la estación para comer en el tren son los ekiben (駅弁, eki significa estación) y son una opción asequible y deliciosa para comer mientras viajamos con los famosos Shinkansen o trenes bala.

Otra comida parecida pero más completa es la comida tradicional de Año Nuevo, el osechi ryōri (御節料理), que se come en unas cajas con compartimentos y varios pisos llamadas jūbako (重箱).

Osaka o arruinarse comiendo

Los habitantes de Osaka son famosos por ser amantes de la comida y de ahí es originaria la expresión kuidaoreque quiere decir «comer hasta arruinarse». De Osaka no te puedes ir sin haber probado los takoyaki (たこ焼き), unas bolitas rebozadas rellenas de pulpo, y los okonomiyaki (お好み焼き), una especie de tortillas japonesas con muchos ingredientes que varían según la receta. En Hiroshima los preparan incluso con fideos.

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Okonomiyaki con katsuobushi por encima

Cuidado si pides…

Cuando viajamos, queremos conocer cosas nuevas, explorar, y eso quiere decir probar la cocina local. De todos modos, convendría estar prevenido de qué es lo que vamos a comer antes de pedirlo.

En este sentido, a lo mejor te interesa saber que el motsunabe (もつ鍋), un tipo de guiso con caldo y verduras originario de Fukuoka, tiene como ingrediente estrella los intestinos de vacuno.

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En Japón se consume la carne del pez globo (fugu, フグ), la cual puede ser venenosa y mortal si no se extraen sus órganos correctamente. Además, no existe ningún antídoto para combatir su veneno, la tetradotoxina. Por eso, su consumo está estrictamente regulado y solo los cocineros con mucha experiencia pueden preparalo. Del pez globo y de otros pescados también se come el shirako, un manjar exquisito según los japoneses, que no es otra cosa que la bolsa seminal de algunos peces. Se puede comer cruda o frita.

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El nattō (納豆) es un plato típico de la cocina japonesa que se obtiene mediante la fermentación de las semillas de soja cocidas al vapor usando unas bacterias llamadas Bacillus natto. El resultado es una pasta hilosa con un sabor y un olor muy fuertes no muy apreciada por los occidentales.

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Y si quieres poner a prueba tu habilidad con los palillos (hashi, 箸), puedes probar los nagashi sōmen (流しそうめん), unos fideos que se comen fríos y que se tienen que «pescar» del agua corriente para mojarlos luego en una salsa antes de engullirlos.

Y de postre…

Si después de todo esto todavía te has quedado con hambre, prueba los dango (団子), unas bolitas de harina de arroz en una brocheta que acompañan muy bien el té.

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Si hace más bien calor, mejor que escojas los kakigori (かき氷), los helados japoneses hechos con hielo picado y sirope por encima.

Finalmente, si quieres conocer la gastronomía japonesa des del punto de vista de los japoneses, te recomendamos la serie Samurai Gourmet, donde cada episodio está dedicado a un plato de la cocina nipona.

No te pierdas nuestra siguiente parada en Portugal.

¡Chist! ¿Ya lo sabes todo sobre las onomatopeyas?

La onomatopeya es una palabra formada a partir de la imitación de un sonido o un ruido, es decir, de su percepción acústica. Como la percepción es subjetiva, las onomatopeyas difieren en distintos idiomas. También se llama así la figura retórica que consiste en el uso de onomatopeyas.

Onomatopeyas: casos destacados

Las onomatopeyas cubren un campo amplísimo que va desde el ruido que se hace al andar hasta el de las campanas, pasando por un gran abanico de reproducciones sonoras como el ruido de la ropa, el de los medios de transportes y muchos otros. No obstante, hoy solo vamos a hablar de dos de los temas que más llaman la atención: animales y cómics.

Sonidos de animales

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Fuente: Soundimals.

Es curioso ver cómo se escriben los sonidos de los animales en distintos idiomas. Os mostramos algunos ejemplos, aunque puede haber otras opciones para cada idioma:

  • Pájaro: alemán: tschiep, tschiep; japonés: pyu pyu; griego: tsiutsiu; inglés: tweet-tweet; francés: cui-cui; italiano: cip cip; castellano: pío, pío; catalán: piu-piu o xiu-xiu.
  • Gallo: alemán: kikeriki; neerlandés: kukeleku; francés: cocorico; japonés: kokekokkoo; inglés: cock-a-doodle-doo; castellano: quiquiriquí; catalán: quicquiriquic.
  • Perro: alemán: wau-wau; francés: ouah-ouah; inglés: woof-woof; japonés: wan wan; italiano: bau bau; castellano: guau, guau; catalán: bub-bub.

Cómics

onomatopeyas
Astérix, el famoso galo de las aventuras de Goscinny y de Uderzo.

El género del cómic se caracteriza principalmente por la reproducción de la lengua oral en forma escrita, hasta el punto de que cuando leemos tenemos la sensación de estar escuchando lo que pasa en las viñetas. En este sentido, uno de los elementos clave del lenguaje oral son las onomatopeyas. Algunas típicas del género pueden ser:

  • Expresión de dolor: francés: aïe, ouille; inglés: argh, ouch, augh; japonés: u; castellano: ay, uy; catalán: ahaiohoiui.
  • Llanto: francés: hiii-hiii, ouinn; inglés: boo-hoo; japonés: eeee, miiii, hu-e; castellano: buaaa; catalán: buaaà (o buààà).
  • Golpe: francés: paf, baf; inglés: bam, sock, bash; castellano: zas, paf; catalán: clacpofpim-pam.

El «sonido simbólico» del japonés

Un caso especial lo encontramos en japonés y en el manga, claro. En japonés se utilizan mucho las onomatopeyas, más allá de los simples efectos sonoros como el de un teléfono (ring) o de algo que se cae al suelo (paf o plof).

Existe un número incalculable de onomatopeyas que también adoptan funciones verbales y adverbiales y que en algunos casos hacen referencia a acciones, estados o emociones que no necesariamente tienen un sonido asociado. Por lo tanto, se trata de una especie de «sonido simbólico» o fonosimbolismo, que es la idea de otorgar un valor psicológico a las vocales y a las consonantes. Asimismo podemos encontrar onomatopeyas para sonidos como la lluvia (para para), para el calor del sol (poka poka), para la cualidad de «desordenado» o «confuso» (gocha gocha) o para el adverbio «tímidamente» (osoru osoru).

Apuntes sobre las onomatopeyas en castellano

  • Las onomatopeyas formadas por repetición de uno o varios elementos se escriben normalmente con comas, pero pueden unirse con guion si se trata de una sucesión unitaria y continua: ja, ja, ja / ta-ta-ta-ta.
  • Cuando se unen con guion, cada elemento también es independiente a efectos de acentuación: blablablá, pero bla-bla-bla (cada elemento es un monosílabo).
  • También se pueden usar los puntos suspensivos para un largo espacio de tiempo entre sonidos: toc... toc… toc…
  • Las onomatopeyas pueden ser un recurso para la formación de nuevas palabras: piar, miar (derivación), el tictac del reloj, el gluglú del pavo (sustantivación).
  • Para expresar énfasis, no son raros los alargamientos de las onomatopeyas, en ocasiones incluso con secuencias consonánticas: chssss! (para pedir silencio), ¡buuuum! (un estallido fuerte).

Para más información, puedes realizar una consulta en el buscador en línea de la Nueva gramática de la lengua española de la Real Academia Española o buscar en esta lista elaborada por José Martínez de Sousa y recogida por la página web de la Fundación del Español Urgente.

Literatura de Japón: entre la tradición y la modernidad

Hoy llegamos a Japón, un país que ofrece una curiosa mezcla de tradición y modernidad. El país de Doraemon y de Shinchan. De los templos de Nara y de barrios ultramodernos como Shinjuku, de mujeres vestidas con el kimono de toda la vida y jóvenes con el pelo de color lila vestidas al más puro estilo anime…

Esta multiplicidad también se aprecia en la literatura de Japón. En español tanto podemos encontrar libros clásicos como contemporáneos, y los temas que tratan también son muy diversos. Hoy, para que veas que hay vida más allá de Murakami, te recomendamos cuatro libros de otros autores.

Literatura de Japón: cantidad y variedad

El primer libro que te recomendamos es Una cuestión personal, de Kenzaburô Ôe. Como dice el japó, literatura de japóntítulo, este libro trata un tema muy personal: ¿qué pasa cuando tu hijo es discapacitado? En esta obra, este Nobel japonés nos acerca a su experiencia personal.

Entramos en el mundo de los cuentos. O de los relatos cortos, según como quieras llamarlos. En la vertiente más clásica puedes leer Rashômon y otros cuentos, de Ryûnosuke Akutagawa. Se trata de una recopilación de historias escritas a principios del siglo XX que hablan del Japón medieval y del moderno.

En Kitchen, de Banana Yoshimoto, encontrarás otro estilo. En este libro la autora nos cuenta la historia de una huérfana que se va a vivir con una madre y su hijo que no son exactamente «madre» e hijo… si quieres saber el resto, tendrás que leértelo entero. Esta obra de Yoshimoto lleva ya más de 50 ediciones y se ha traducido a una gran cantidad de idiomas.

Cerramos la lista con una autora provocadora y tremendamente original que vivió en Japón cuando era niña: Amélie Nothomb, la enfant terrible de la literatura francófona. En Estupor y temblores nos cuenta la experiencia de una chica joven que se va a Tokio a trabajar: la influencia de la jerarquía, el hecho de ser mujer y occidental… todos estos aspectos pesan, y el relato está marcado por sus vivencias en el país nipón.

Próxima parada: Suecia. ¿Qué oculta la oscuridad?