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El uso de porqué, porque, por qué y por que

Empezamos la serie sobre recomendaciones lingüísticas disipando las dudas sobre las diferencias de uso entre porqué, porque, por qué y por que y te indicamos estrategias para evitar cometer errores.

Porqué

Porqué es un sustantivo equivalente a razón, motivo o causa y va con tilde porque es una palabra aguda terminada en vocal. Como sustantivo, suele ir acompañado de un artículo o algún otro determinante y tiene forma de plural.

No entiendo el porqué de su reacción.

La prensa desveló el caso y su porqué.

Los expertos han analizado una y otra vez los porqués de la crisis.

Porque

Se trata de una conjunción que puede tener valor causal o final y no lleva tilde porque es átona.

  • Porque causal

No quiso venir a la fiesta porque estaba cansado. (equivalente a ya que o puesto que)

— ¿Por qué no vienes? — Porque estoy cansado.

  • Porque final: seguido de un verbo en subjuntivo.

Les envió su currículo porque le tuvieran en cuenta para el puesto. (equivalente a para que)

Se puso a la cola porque su autora favorita le firmara el libro.

En sentido final, se admite la escritura de porque separada, aunque es preferible escribirlo junto.

Por qué

Está formado por la preposición por y el interrogativo o exclamativo qué, que se escribe con tilde diacrítica para diferenciarlo de la conjunción y del relativo que. Se usa en oraciones interrogativas, directas e indirectas, y exclamativas.

¿Por qué me miras así? (¿Por qué razón?)

recomendaciones lingüísticas, porque

Dice que no sabía por qué no le había gustado la película.

¡Por qué calles más bonitas pasamos!

Por que

  • Puede tratarse de la secuencia formada por la preposición por y el pronombre relativo que. Se puede reconocer fácilmente porque admite intercalar un artículo entre ellos.

Este es el río por (el) que navegamos el año pasado.

  • También puede tratarse de la preposición por exigida por el régimen de un verbo, un sustantivo o un adjetivo y la conjunción subordinante que.

La empresa optó por que bajaran los precios.

La madre tenía miedo por que los niños no supieran volver.

Estaba preocupado por que no llegaran a fin de mes.

Fuentes: Fundéu y Real Academia

¡Chist! ¿Ya lo sabes todo sobre las onomatopeyas?

La onomatopeya es una palabra formada a partir de la imitación de un sonido o un ruido, es decir, de su percepción acústica. Como la percepción es subjetiva, las onomatopeyas difieren en distintos idiomas. También se llama así la figura retórica que consiste en el uso de onomatopeyas.

Onomatopeyas: casos destacados

Las onomatopeyas cubren un campo amplísimo que va desde el ruido que se hace al andar hasta el de las campanas, pasando por un gran abanico de reproducciones sonoras como el ruido de la ropa, el de los medios de transportes y muchos otros. No obstante, hoy solo vamos a hablar de dos de los temas que más llaman la atención: animales y cómics.

Sonidos de animales

onomatopeyas, animales
Fuente: Soundimals.

Es curioso ver cómo se escriben los sonidos de los animales en distintos idiomas. Os mostramos algunos ejemplos, aunque puede haber otras opciones para cada idioma:

  • Pájaro: alemán: tschiep, tschiep; japonés: pyu pyu; griego: tsiutsiu; inglés: tweet-tweet; francés: cui-cui; italiano: cip cip; castellano: pío, pío; catalán: piu-piu o xiu-xiu.
  • Gallo: alemán: kikeriki; neerlandés: kukeleku; francés: cocorico; japonés: kokekokkoo; inglés: cock-a-doodle-doo; castellano: quiquiriquí; catalán: quicquiriquic.
  • Perro: alemán: wau-wau; francés: ouah-ouah; inglés: woof-woof; japonés: wan wan; italiano: bau bau; castellano: guau, guau; catalán: bub-bub.

Cómics

onomatopeyas
Astérix, el famoso galo de las aventuras de Goscinny y de Uderzo.

El género del cómic se caracteriza principalmente por la reproducción de la lengua oral en forma escrita, hasta el punto de que cuando leemos tenemos la sensación de estar escuchando lo que pasa en las viñetas. En este sentido, uno de los elementos clave del lenguaje oral son las onomatopeyas. Algunas típicas del género pueden ser:

  • Expresión de dolor: francés: aïe, ouille; inglés: argh, ouch, augh; japonés: u; castellano: ay, uy; catalán: ahaiohoiui.
  • Llanto: francés: hiii-hiii, ouinn; inglés: boo-hoo; japonés: eeee, miiii, hu-e; castellano: buaaa; catalán: buaaà (o buààà).
  • Golpe: francés: paf, baf; inglés: bam, sock, bash; castellano: zas, paf; catalán: clacpofpim-pam.

El «sonido simbólico» del japonés

Un caso especial lo encontramos en japonés y en el manga, claro. En japonés se utilizan mucho las onomatopeyas, más allá de los simples efectos sonoros como el de un teléfono (ring) o de algo que se cae al suelo (paf o plof).

Existe un número incalculable de onomatopeyas que también adoptan funciones verbales y adverbiales y que en algunos casos hacen referencia a acciones, estados o emociones que no necesariamente tienen un sonido asociado. Por lo tanto, se trata de una especie de «sonido simbólico» o fonosimbolismo, que es la idea de otorgar un valor psicológico a las vocales y a las consonantes. Asimismo podemos encontrar onomatopeyas para sonidos como la lluvia (para para), para el calor del sol (poka poka), para la cualidad de «desordenado» o «confuso» (gocha gocha) o para el adverbio «tímidamente» (osoru osoru).

Apuntes sobre las onomatopeyas en castellano

  • Las onomatopeyas formadas por repetición de uno o varios elementos se escriben normalmente con comas, pero pueden unirse con guion si se trata de una sucesión unitaria y continua: ja, ja, ja / ta-ta-ta-ta.
  • Cuando se unen con guion, cada elemento también es independiente a efectos de acentuación: blablablá, pero bla-bla-bla (cada elemento es un monosílabo).
  • También se pueden usar los puntos suspensivos para un largo espacio de tiempo entre sonidos: toc... toc… toc…
  • Las onomatopeyas pueden ser un recurso para la formación de nuevas palabras: piar, miar (derivación), el tictac del reloj, el gluglú del pavo (sustantivación).
  • Para expresar énfasis, no son raros los alargamientos de las onomatopeyas, en ocasiones incluso con secuencias consonánticas: chssss! (para pedir silencio), ¡buuuum! (un estallido fuerte).

Para más información, puedes realizar una consulta en el buscador en línea de la Nueva gramática de la lengua española de la Real Academia Española o buscar en esta lista elaborada por José Martínez de Sousa y recogida por la página web de la Fundación del Español Urgente.